Comenzaré con una historia familiar.
Hace unos años, cuando aún era un niño y luego pre adolescente, mi familia y yo acostumbrábamos a ir de vacaciones a un pequeño pero confortable apartamento en Margarita....
Fines de semana enteros en la playa, tardes en bicicleta, el olor (que por cierto no me gusta, pero me trae buenos recuerdos) a pescado frito... los perros callejeros de Juangriego.
El apartamento era sencillo y constaba de 3 habitaciones y un espacio con la cocina integrada.
Con el paso de los años y debido a problemas en las finanzas domésticas, poco a poco fuimos haciendo menos uso de él y finalmente tuvimos que alquilarlo para poder sostener las cuentas.
Alquilar muchas veces es una pesadilla, a veces para el que arrenda , a veces para el arrendatario.... En este caso la pesadilla, para variar fue para nosotros... después de varios años sin poder hacer uso de nuestro pequeño paraíso vacacional y después de meses y meses de pre aviso para dejar el apartamento, los inquilinos devolvieron nuestra pequeña joya, convertida en un verdadero chiquero... pareces mugrientas, muebles destrozados, y jauría de nuevos inquilinos que no paraban de brotar desde dentro de los electrodomésticos.
Todo estaba sentenciado... después de un par de años y de la decepción de sentir que nuestro pequeño refugio jamás sería lo mismo, finalmente el piso tuvo que ser vendido.
Para el que alquila también es un problema: nunca se encuentra lo que se busca, cuando sí, los precios no se adaptan a tu presupuesto, que si la pared es rosa con un trencito pintado y los dueños no quieren que lo borres...
Otras veces es aún peor. Tienes que verte forzado a "alquilar" o vivir en un espacio que te "ha sido asignado" (Doy gracias a Dios que no haya sido mi caso, en caso de que alguien tenga la duda). 6 personas compartiendo habitación en una casa de 4 habitaciones donde viven 24 personas, vivir detrás del taller de herrería y pintura donde trabajas... vivir con el gimnasio y la piscina al lado pero no poder usarla porque trabajas 20 horas diarias, vivir en una jaula, solitario, en un zoo.
El tamaño de la jaula no importa cuando al final la jaula seguirá siendo una jaula.
Necesitar una visa de salida para huir del país que te maltrata, es una jaula.
Usar la excusa de que porque se es profesional tienes que trabajar las horas extras que la mano obrera hace, es otra jaula.
Alquilar sabiendo que si, por la razón que sea, tienes que pagar el equivalente a 3 meses de alquiler, que es el equivalente a 3 salarios, es una jaula.
No poder besar a tu pareja en público, es una jaula.. no poder estar con ella porque trabajas a kilómetros de distancia... otra.
No poder mostrarle el dedo al imbécil que ha cometido una infracción y casi te choca/ hace chocar, porque puedes ir a la cárcel, es una jaula...
Por fortuna, está en cada uno de nosotros (no en las pobres bestias del zoo) saber que la llave está con nosotros y que tenemos el poder de abrir la jaula cada vez que queramos.

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